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martes, 30 de octubre de 2012

LA CLASE COMO IDENTIDAD SOCIAL




por María Mercedes Tenti
Introducción

En el presente trabajo abordaremos el tema de la identidad de clase, partiendo genéricamente de sus primeras elaboraciones teóricas, en particular de Carlos Marx, Alfred Weber y Emilio Durkheim, para detenernos en el pensamiento del historiador inglés Edward Palmer Thompson (1.924 - 1.993). Thompson, en especial desde sus investigaciones sobre los orígenes del movimiento obrero inglés, dio interesantes aportes para el estudio de la cultura popular de los siglos XVIII y XIX  abordando una perspectiva particular sobre el concepto de clase, en oposición a otras corrientes de pensamiento, en particular a la escuela alemana neomarxista. También critica a Althusser y a formas del estructuralismo marxista, al idealismo anticomunista de Karl Popper y al dogmatismo stalinista. Con su perspectiva plantea una renovación del marxismo heterodoxo y podemos afirmar que el impacto de su obra en análisis posteriores, ha trascendido la tradición marxista.
Nuestro principal objetivo es poner en diálogo no sólo a quienes primero emprendieron sistemáticamente el tema de las clases sociales como identidades particulares, sino avanzar sobre las últimas corrientes de pensamiento en la materia, generadas en particular a partir del acuerdo o desacuerdo con el pensamiento de Thompson, dentro del ámbito historiográfico, y el impacto en los análisis posteriores que trascienden, como dijimos, la tradición marxista.

Las clases para Marx, Weber y Drukheim

La “clase” como principio analítico aparece, entendida en términos modernos, en los siglos XVII y XVIII. Surge como un tipo social claramente diferenciado, que la define como un “nosotros”, dentro del contexto más grande de la sociedad. En ese sentido, puede ser identificada en términos económicos, en general productivos, y es precisamente esa unidad la que le da identidad. En el origen moderno de clase está la noción de conflicto. Surge alrededor de la aparición de la burguesía que adquiere una identidad fuerte en oposición a los otros grupos sociales. En general la idea de la burguesía aparece vinculada a lo productivo, a lo económico y en un espacio físico particular, la ciudad.
El concepto de clase en términos de explicación del progreso universal, en el eje y motor del desarrollo histórico surge con el socialismo utópico y especialmente con Carlos Marx. Para Marx las clases son grupos sociales que poseen una función concreta en el proceso de producción. Las tres grandes clases en que divide la sociedad son: los dueños de la tierra, los propietarios del capital y los trabajadores que no poseen mas que su fuerza de trabajo. Estos tres grupos corresponden a los tres factores de la producción según la economía clásica: la tierra, el capital y el trabajo. Al hacer una división tan amplia, omite casos anexos, si bien destaca las diferencias entre las tres clases, a costa de las diferencias existentes entre ellas mismas.
Frente a esta clasificación general, Marx usa el término clase en varios sentidos diferentes. Algunas  veces distingue las tres clases señaladas, otras sólo diferencia dos: los explotadores y los explotados, los opresores y los oprimidos. Es decir que en unos casos emplea un concepto amplio de clase, mientras que en otros lo hace en forma restringida.
Marx divide las clases según los modelos de producción. Así, al producirse una “subordinación formal del trabajo al capital”[1], se da una simple relación monetaria entre quien se apropia del plustrabajo (el capitalista) y entre quien lo proporciona (el trabajador). El primero pone bajo su dependencia económica al segundo que vende su fuerza de trabajo. Hay una relación de superioridad y de subordinación.
Por otro lado, el capital se le opone también al obrero cuando reúne las condiciones de trabajo objetivas, es decir los medios de producción, y las subjetivas que son los medios de subsistencia. La subordinación del trabajo al capital aparece en forma de imposición a través del plustrabajo, ya que debe establecer los medios para satisfacción de las necesidades del trabajador, además del esparcimiento necesario para ocupar el tiempo libre.
Se produce una sujeción real del trabajo al capital, del trabajador al capitalista, especialmente a partir de la multiplicación del capital que se apodera prácticamente de la producción y el surgimiento de capitalistas industriales poderosos. Si bien los trabajadores son libres, a diferencia de los esclavos, siervos, vasallos, etc., son libres solamente en lo formal ya que están supeditados al factor económico que los condiciona.
Las relaciones de dominación y subordinación son el resultado del modo de producción capitalista, distintas también a las relaciones jerárquicas de otros procesos de producción en donde existía cierta autonomía, tal el caso de los campesinos y arrendatarios libres, que sólo debían pagar al propietario de la tierra o al Estado, según lo producido, o el caso de los artesanos o pequeños productores domésticos. Marx plantea el concepto de clase social como actor fundante del proceso social concreto, y la historia de la humanidad, como la historia de la lucha de clases.
En el modo de producción, la estructura crea las condiciones para desestructurar el proceso. Las fuerzas productivas entran en contradicción con las relaciones sociales de producción y surge una coyuntura de cambio revolucionario. Surge un momento de revolución.  En él las clases cambian  su posición en la sociedad. En el momento particular de la contradicción, una de las clases, destinada a apropiarse de los cambios, toma conciencia y realiza acciones para modificar el estado de cosas. Esa clase es el proletariado. La conciencia de clase es un elemento básico de la práctica política.
Para Marx una clase social es un grupo social con una función concreta en el proceso de producción. Las distintas funciones les dan intereses conflictivos y hacen que actúen de distintas formas. Marx Weber reintroduce la idea de clase, la legitima dentro del contexto de las ciencias sociales. Discute con el marxismo  y las clasifica según grupos de status. Distingue las clases según las oportunidades en la vida. El status a veces se adquiere por nacimiento y puede llevar consigo poder y privilegio. Pone énfasis en el espíritu de lucro puesto de manifiesto en los proceso poroductivos concretos. La moral protestante explicaría el origen del capitalismo y de la burguesía.
Donde Marx definió sus clases en términos de producción, Weber definió sus estados en términos de consumo, aunque no obstante, ellos no son siempre índices fiables de status. El modelo de Weber se presentó como una alternativa al de Marx. Contrariamente, el concepto de Marx se opone al de los status de Weber, al considerarlos no como la expresión de un consenso, ya que la sociedad está determinada por los valores impuestos por la clase dominante a todas las demás.
Marx estaba particularmente interesado en la dominación y el conflicto - de allí que formula la idea de conciencia de clase -, mientras que Weber estaba interesado en los valores y estilos de vida. En consecuencia los modelos de clase y de grupo de status, como los modelos de conflicto y de consenso pueden considerarse formas complementarias de ver la sociedad, en vez de contradictorias.
Emilio Durkheim hace otro planteo a partir de la adhesión de los individuos a los grupos sociales, renunciando total o parcialmente a su propia naturaleza. El hombre, por ser un ser social, vive actuando en grupos múltiples, entre los cuales los más importantes son la familia, la patria y la humanidad[2]. Entre ellos impone una jerarquía, hay una imagen estática de la estratificación social. Alienta también un tipo de organización corporativa.
Divide la sociedad en categorías que tiene por función abarcar todos los conceptos. Las relaciones que ellas expresan existen en las conciencias individuales y sólo pueden hacerse conscientes en y por la sociedad. La sociedad supone una organización consciente de sí, es decir una clasificación. El tiempo social, el espacio social, las clases sociales, la causalidad colectiva, están en la base de las categorías. En síntesis la sociedad no es un ser ilógico o incoherente, es la forma más alta de la vida psíquica, ya es “una conciencia de conciencias”[3].

El concepto de clase en Thompson

Dentro de la concepción marxista, el análisis de Thompson es un análisis teórico conceptual. El objeto del conocimiento histórico son los datos empíricos y la investigación historiográfica debe organizarse a partir de una interacción entre los datos empíricos y los conceptos teóricos.
Considera que se debe hablar de “clase”, no de “clases”. Define a la clase como proceso activo, la clase obrera estuvo presente en su propia formación. La noción de clase implica la de relación histórica. Para Thompson no pueden existir dos clases con existencia independiente y luego ponerlas en relación. La clase cobra existencia cuando los hombres y mujeres que la componen, y que tienen intereses comunes, se relacionan con otros con intereses diferentes.
Allí surge la conciencia de clase, determinada por las relaciones de producción, y que se expresa en expresiones culturales[4]. Si diferencia la situación de clase y la formación de clase, es porque distingue entre condiciones de clase y la propia clase[5].
Para Thompson “la clase  es una formación tanto cultural como económica”[6] y diferencia entre situaciones de clase y formaciones de clase, así como entre condiciones de clase y la misma clase[7], ya que los individuos actúan a modo de clase, aún antes de que la clase esté totalmente constituida. Mientras la gente vive con sus relaciones de producción y ellas la conducen a un  conjunto de relaciones sociales, sus formas culturales propias le permiten capitalizar su experiencia. Thompson recupera la “historia desde abajo”  como empresa intelectual y como proyecto político[8].
La clase es algo en formación, tanto social como cultural, y la definen los hombres a lo largo de su propia historia, como producto de procesos [9] en períodos de larga duración. Thompson toma a la clase como un concepto histórico, está en contra de la definición estructural de clase. Explica las clases no desde la teoría, sino a partir de su historia. Las clases se van formando, son proceso históricos. Siempre están en construcción. “La clase la definen los hombres mientras viven su propia historia y, al fin y al cabo, esta es u única definición”[10]. Allí encontramos conexión con la afirmación de Waldo Ansaldi que las clases no son, se hacen.
La experiencia va a constituir la conciencia de clase. La explotación es la experiencia común que lleva a la lucha de clases. La experiencia es la que une y ablanda la estructura y la superestructura. El  concepto de experiencia es el nudo, el articulador que le hace hablar de la clase en sí y la clase para sí. La experiencia es un proceso cultural común que unifica a la clase, más allá de las relaciones de producción.
Considera que la lucha de clases es anterior a las clases, ya que la formación de la clase y el reconocimiento de la conciencia  de clase surgen de la lucha[11], por lo tanto plantea la lucha de clases previamente a los modos de producción capitalistas. La categoría analítica adoptada por Thompson para el análisis de la acción humana es la experiencia. Si la conciencia se percibe a través de la experiencia, no es directa, sino que toma elementos de la cultura popular. Es por tanto indirecta. La cultura popular no es una, es heterogénea. Thompson estudia la clase en sí, aún en ausencia de la conciencia. En la lucha de clases sin clases, la clase en sí se convierte en clase para sí[12].
La preocupación de Thompson es mostrar a la clase en forma visible en la historia, como proceso social real[13]. Las relaciones de clase son dinámicas y cambiantes con referencia a los modos de producción, por lo tanto diferencia a la clase de las relaciones sociales de producción. Se opone a la ecuación a la que se reducía  la formación de la clase obrera: “energía de vapor + sistema industrial = clase obrera”[14]. Es en el ámbito de la cultura donde se conformaron las identidades de las clases subordinadas y de allí surgieron los grupos sociales que trataron de alterar el orden social.


Las críticas a las concepciones de Thompson

El concepto de clase de E. P. Thompson dio lugar una serie de argumentaciones en su contra, por parte de distinguidos teóricos e historiadores europeos.  Como conclusión haremos una síntesis de las principales críticas, desde distintas posturas, aunque la mayoría surgen del seno de la propia teoría marxista y giran alrededor de las implicancias políticas a que conducen sus distintas vertientes.
Stuart Hall lo critica al considerar que con su postura inmoviliza al marxismo en la conexión de la clase en sí y la clase para sí, y las consecuencias políticas y prácticas que conlleva esta concepción. A juicio de Hall este optimismo thompsoniano tiene manifestaciones populistas.
Cohen se opone a su idea respecto a que la clase no determina la conciencia de clase, argumentando que la clase puede ser definida estructuralmente según los modos de producción. Esta idea es compartida por Perry Anderson  que afirma que “la definición de clase es en exceso voluntarista y subjetivista[15] y critica la forma de tratar las condiciones objetivas de acumulación de capital y de industrialización, externamente a la formación del proletariado inglés[16].
En general Thompson desplaza el foco de tensión de las críticas hacia la explicación de la presencia histórica de la clase obrera en las fases pre capitalistas o de formación del capitalismo, afirmando que las relaciones de producción y explotación estaban ya establecidas con anterioridad. Plantea a la clase como una relación interna, oponiéndose a la concepción de las clases como “categoría de estratificación”[17].
Además del subjetivismo y del voluntarismo, se lo acusa de excesivo empirismo, de experiencialismo, ya  que no define la clase en forma de modos de producción, a la vez que no define experiencia y cultura. En general le da prioridad explicativa a lo empírico y los valores empíricos que crea, dificultan el proceso de generalización. Ante su oposición a realizar análisis de tipo estructurales recibe críticas obviamente de los estructuralistas.
La concepción de Thompson es voluntarista ya que considera que la clase debe encontrar por si misma su propio destino. La clase con la conciencia que tiene debe defender sus intereses, razón por la cual no debería existir una clase de intelectuales que lleve adelante sus postulados.  Al incluir la historia dentro de la teoría, la acerca demasiado a la política, por su propia militancia en el laborismo.
Finalmente, el análisis de Meikisins Wood, justifica los textos y la postura de Thompson en una discusión encerrada en si misma, de defensa de sus postulados teóricos. Coincide con Thompson en que la teoría marxista significó un abandono de la clase trabajadora como agente de transformación social a través de la lucha de clases[18], para proponer finalmente una redefinición de la teoría y práctica marxista, para poner fin a la negación de la actividad de la clase trabajadora en la construcción de la historia.




Bibliografía

- DURKEHEIM, Emile; “De la división del trabajo social”; Schapire; Buenos Aires; 1.967.
----- “El suicidio”; Schapire; Buenos Aires; 1.965.
----- “La educación moral “; Schapire; Buenos Aires; 1.972.
- ILLADES, Carlos; “Introducción”’ en THOMPSON, E. P.; Historia social y antropología; Instituto Mora; México; 1.997.
- MEIKSINS WOOD, Ellen; “El concepto de clase en E. P. Thompson”  en Contra la corriente. Historia, Teoría y Política Año 1, N* 1; Buenos Aires; 1.993.
- RUBEL, Maximilien; “Páginas escogida de Marx para una ética socialista”; Amorrortu. Tomo I. Buenos Aires; 1.974.
- THOMPSON, E. P.; “La formación de la clase obrera en Inglaterra”; Tomo I. Crítica; Barcelona 1.989.
- WEBER, Max; “Economía y sociedad”; Fondo de Cultura Económica; México; 1.969.


[1]RUBEL, Maximilien; “Páginas escogida de Marx para una ética socialista”; Amorrortu. Tomo I. Buenos Aires; 1.974; pág. 225.
[2] DURKEHEIM, Emile; “La educación moral “; Schapire; Buenos Aires; 1.972 pág. 86.
[3] DURKEHEIM, Emile; “El suicidio”; Schapire; Buenos Aires; 1.965; pág. 451.
[4]THOMPSON, E. P.; “Prefacio”; en La formación de la clase obrera en Inglaterra; Tomo I. Crítica; Barcelona 1.989; Pág. XIII y XIV.
[5]MEIKSINS WOOD, Ellen; “El concepto de clase en E. P. Thompson”  en Contra la corriente. Historia, Teoría y Política Año 1, N* 1; Buenos Aires; 1.993; pág. 53.
[6]THOMPSON, E. P. “Prefacio...”, citado; pág. XVII.
[7]MEIKSINS WOOD, Ellen; “El concepto...”, citado; pág. 54.
[8]IBÍDEM; pág. 44.
[9]THOMPSON, E. P.; “Prefacio...” citado; pág. XV y XVI.
[10]IBÍDEM; pág. XV.
[11]MEIKSINS WOOD, Ellen; “El concepto de clase...” citado; pág. 49 y 50.
[12]IBÍDEM; pág. 74.
[13]IBÍDEM; pág. 64.
[14]ILLADES, Carlos; “Introducción”’ en THOMPSON, E. P.; Historia social y antropología; Instituto Mora; México; 1.997 pág. 14.
[15]MEIKSINS WOOD, Ellen; Obra citada; pág. 46 a 48.
[16]IBÍDEM; pág. 54 y 55.
[17]IBÍDEM; pág. 65.
[18]IBÍDEM; pág. 75.

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