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lunes, 26 de septiembre de 2011

ÁRABES Y JUDÍOS EN AMÉRICA LATINA COMPILADO POR IGNACIO KLICH

María Mercedes Tenti
Presentación en Universidad Católica de Santiago del Estero
Junio 2008
Árabes y judíos en América Latina. Historia, representaciones y desafíos, compilado por Ignacio Klich, ofrece a la comunidad académica y al público lector una mirada diferente sobre el proceso inmigratorio latinoamericano. Como sabemos quienes conocemos a Ignacio, es un investigador de fuste que ha ahondado la problemática del medio oriente desde distintas perspectivas, en particular abordando la cuestión tan intrincada de sus relaciones internacionales.
En Árabes y judíos en América Latina enfrenta un nuevo objeto de estudio para las ciencias sociales en general: aborda la investigación de estos flujos migratorios desde una perspectiva comparada. Para ello, convocó a diversos autores para que, desde diferentes escenarios geográficos y temporales, brindaran los resultados de pesquisas previas o recientes sobre la cuestión.
El resultado es este libro que hoy presentamos, que creo constituye un punto de inflexión en los estudios migratorios latinoamericanos ya que la obra representa un viraje en las formas de encarar los estudios inmigratorios en países periféricos. Los estudios tradicionales de la inmigración en estos países realizaban el análisis de dichos procesos en cada uno en particular, centrados, mayoritariamente, en inmigrantes provenientes de estados europeos o asiáticos, o de regiones específicas, al interior de cada país. A estos mismos estudios preocupaba inquirir las políticas migratorias, las formas de penetración, el cálculo de cifras estimativas de los recién llegados y ubicación y modos de integración a los pueblos y culturas impactados. Gran parte de ellos, desde una visión positivista, acentuaban los procesos de integración dentro de la idea generalizada que, para nuestro país, se sintetiza en la frase “Argentina, crisol de razas”.
Esta forma de abordaje de la cuestión dejaba de lado, en la mayoría de los casos, los conflictos suscitados a partir de la llegada de los extranjeros y pretendía justificar la ‘fusión’ y ‘confluencia’ de razas y culturas, anheladas por los hombres del 37 y del 80. Nuevas posturas historiográficas, sociológicas y antropológicas, surgidas en las últimas décadas, comenzaron a entrecruzar las distintas variables de análisis, para ir más allá de esta visión idealizada y tratar de vislumbrar los conflictos originados y las resistencias a la integración por parte de inmigrantes y habitantes nativos. Esta tendencia revirtió el viejo paradigma dominante del crisol de razas, para mostrar, como resultado, la configuración de un mosaico cultural mucho más complejo.
Los autores que escriben en esta compilación coinciden comúnmente en las formas en que se produjeron las migraciones, tanto de árabes como de judíos, a los países de América latina estudiados, Argentina, Chile, México, Brasil y Centro América, y en la mayoría de las políticas migratorias desarrolladas por cada país, aunque con algunas variantes específicas. Plantean las formas de integración y/o asimilación mutua en las sociedades, los modos de nucleamiento generados entre los inmigrantes, con prácticas asociativas que los hermanaban a la hora de integrar socios y comisiones directivas; los encuentros producidos entre ambos grupos migratorios, en espacios de confrontación o de colaboración, las actividades comunes que emprendían y los grupos sociales que integraban. No faltan los análisis de prácticas discriminatorias con respecto a unos u otros, en distintos países, regiones y épocas.
Coinciden en que tanto árabes y judíos eran inmigrantes no deseados por las élites dirigentes de fines del siglo XIX y principios del XX, que buscaban impulsar la llegada de hombres y mujeres europeos, hábiles para el trabajo agrario y portadores de capital propio, especialmente de países anglo-sajones. La inmigración que arribó, finalmente, a las costas latinoamericanas no respondía en general a estas expectativas, por cuanto la mayoría eran inmigrantes pobres, expulsados –por la fuerza o por la circunstancias- de sus países de origen, muchos de ellos analfabetos, de zonas no comprendidas en el proyecto de país diseñado por las élites –como España e Italia- y agravado aún, por estos inmigrantes ‘extraños’ provenientes del África, Asia y de la Europa oriental, con lenguas aglutinantes y religiones y costumbres ‘exóticas’. Para ellos la discriminación fue moneda corriente y emerge en los trabajos presentados en esta obra.
El libro no contiene solamente investigaciones socio-historiográficas, sino que agrega como plus, estudios desde la literatura y el cine. Estos nos muestran otras facetas que no siempre aparecen en los primeros y se refieren a las representaciones desde la ficción, de hombres y mujeres comunes, a partir de su vida cotidiana, que permiten quizás, con menos convencionalismos, mostrar lo que pasaba al interior de las comunidades, lo que no surgía de una primera mirada, pero que estaba latente en diferentes ámbitos y que afloraba de una forma u otra.
Klich expresa, en la primera parte del libro, la complejidad que se presenta a la hora de categorizar y designar a los grupos llegados por estas tierras, con diferente origen y religión, que venían desde distintos lugares con sus propias representaciones a cuesta y que, una vez llegados, causaban, a su vez, diferentes representaciones en la población nativa, según el lugar y el momento histórico del arribo. Destaca también cómo, con el tiempo, fueron mutando las representaciones genéricas de estos grupos étnicos, influenciadas por  el conflicto del medio oriente que complejiza aún más la cuestión.
En general, estas corrientes migratorias “no deseadas”  para América Latina, por las políticas decimonónicas y de comienzos del siglo XX, desarrollaron, por un lado la convivencia pacífica entre ambos grupos y, por otro, la lucha por superar los prejuicios de la sociedad de entonces. Poco a poco se fue ensanchando el espacio público y los hijos y nietos de árabes y judíos, fueron ocupando un rol destacado en la sociedad de los países que los acogieron.
Árabes y judíos en América Latina aporta una mirada innovadora al estudio de la inmigración en la región, desde una perspectiva latinoamericana, llenando un espacio vacío en la agenda de investigación. De la misma manera, al plantear el estudio de los dos grupos de inmigrantes, en clave comparativa, enriquece la perspectiva analítica y aporta sustantivamente para desentrañar el complejo mapa social latinoamericano del siglo XXI. Hoy no pueden estar al margen de  las agendas políticas, tema tales como la noción de multiculturalismo, respeto por los diferentes grupos étnicos, más allá de su procedencia, lengua, religión o costumbres, entre otros. Este libro colabora con  elementos importantes para su diseño.  
Frente al auge de los estudios regionales, que evidencian cierta dificultad en articular la historia  regional con la global, cuando pretenden tomar como único punto de referencia los producidos en el centro, sin enfatizar la singularidad de los procesos que caracterizaron la evolución de la periferia, Árabes y judíos en América Latina  centra el foco de atención precisamente en esta última, buscando categorías de análisis propias. La obra también ayuda a percibir cómo el acercamiento entre ciencias sociales y humanas contribuye a comprender mejor la naturaleza y las condiciones de transformación de procesos sociales de larga duración, cuya racionalidad no podría ser desentrañada sin examinar su desarrollo en el tiempo e interdisciplinariamente.
El balance, indudablemente, es positivo. Su lectura contribuirá a comprender más acabadamente el tránsito de la sociedad en América Latina y dejar de lado ‘certidumbres’, sostenidas hasta no hace mucho, sustentadas en positivistas interpretaciones del pasado. En los trabajos se observa un intento de revisión de las herramientas conceptuales y metodológicas para abordar la cuestión.
Coincido con Jorge Balán que en el prólogo afirma que “este volumen contribuye significativamente (…) para latinoamericanos comprometidos con la lucha contra el prejuicio y la discriminación”, a la vez que “…colocará una voz y un mensaje relevantes para los que asumen compromisos semejantes en otras regiones del mundo”.




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