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sábado, 25 de julio de 2015

LA SANCIÓN DE LA FECHA FUNDACIONAL DE SANTIAGO DEL ESTERO

Publicado en el Suplemento Especial de El Liberal, Santiago del Estero, 25/07/2015

Dra. María Mercedes Tenti[1]
En la primera mitad  del siglo XX comenzó a plantearse entre historiadores e intelectuales -primero tímidamente y luego con más fuerza- la necesidad de establecer el fundador y la fecha fundacional de la ciudad más antigua del territorio argentino, Santiago del Estero. La polémica fue agudizándose a medida que comenzaba a promediar el siglo y se aproximaba la posible fecha de celebración del cuarto centenario de la fundación.
La disputa se originaba a raíz de no haberse encontrado en los archivos coloniales actas de las fundaciones de El Barco y de Santiago del Estero, por lo que quedaban muchas preguntas por responder. Lo que se sabía era que la ciudad de El Barco había sido fundada por Juan Núñez de Prado en 1550, luego de una expedición enviada desde el Perú por el Lic. La Gasca y que a posteriori de dos traslados –el último a orillas del río del Estero- arribó por estos lares Francisco de Aguirre, enviado por Francisco de Valdivia, desde Chile, con el propósito de apropiarse de esta ciudad mutante, por problemas de jurisdicción entre almagristas y pizarristas, y anexarla a territorio chileno como una nueva entidad jurídica.
Las discrepancias entre nuñezpradistas y aguirristas se fueron agudizando al aproximarse los años del cuarto centenario en disputa. Entre los primeros se destacaba, por estos lados,  el historiador mercedario, Eudoxio de Jesús Palacio, quien publicó varias obras –las principales A orillas del río Dulce y Cuarto centenario de la fundación de Santiago del Estero 1550-1950- en las que afirmaba que el fundador era Juan Núñez de Prado y la probable fecha fundacional, en junio de 1550. Entre los segundos, principalmente los historiadores santiagueños Andrés Figueroa y Alfredo Gargaro, sostenían la fundación por parte de Francisco de Aguirre, en julio de 1553.
Por entonces gobernaba la república Juan Domingo Perón, desde 1946, por un período de seis años como lo establecía entonces la constitución. Para incluir la reelección, los derechos de los trabajadores y otras modificaciones, se reformó la Carta Magna en 1949 y, luego de ella,  Perón fue reelecto en 1952. Su compañera, Evita, ya en 1950 había iniciado el camino de la penosa enfermedad que la llevó a la muerte el mismo año en que su esposo asumió nuevamente la presidencia.  En ese marco el establecimiento de la fecha de la fundación santiagueña pasaba a segundo plano.
En 1947 la Junta de Estudios Históricos, presidida por el historiador Alfredo Gargaro, a pedido del gobierno provincial,  encomendó a una comisión especial el estudio documental y bibliográfico para dictaminar sobre el tema. Con el apoyo académico y económico de la Academia Nacional de la Historia, Gargaro visitó diferentes archivos,  en particular en Chile, en los que encontró documentación que, a su juicio, ratificaban lo escrito en  las actas capitulares de Santiago del Estero de 1774 y 1779  y  daban cuenta, según su interpretación, que el fundador de la ciudad era el conquistador Francisco de Aguirre y la fecha fundacional el 25 de julio de 1553. Basándose en estas  actas se dictaminó fecha y fundador, dictamen avalado por la Academia máxima nacional y confirmado por un decreto del Poder Ejecutivo provincial del 10 de noviembre de 1952.
Con estas sanciones legales se prepararon los fastos celebratorios en agosto de  1953, con la visita de Juan Domingo  Perón y la celebración del Primer congreso de Historia Argentina, inaugurado en el teatro 25 de Mayo con la presencia del presidente y autoridades nacionales, el gobernador Francisco Javier González, el embajador de España Manuel Aznar y Zubigaray y el Historiador Ricardo Levene –presidente de la Academia Nacional de la Historia, por entonces intervenida por el Poder Ejecutivo nacional- entre los más destacados.
La visita del líder peronista fue de gran lucimiento. A su llegada Perón constituyó el gobierno nacional en en la ‘madre de ciudades’, en donde el intendente Hugo Ruiz Taboada le hizo entrega de la llave de oro de la ciudad. Además de los actos multitudinarios, el primer mandatario realizó inauguraciones emblemáticas como la de la actual casa de gobierno, del Hogar Escuela 24 de febrero, la Escuela Nacional Mixta Manuel Belgrano, el portal de entrada a la ciudad y el Hospital de La Banda, entre las más destacadas.
Sin lugar a dudas lo más impactante para los santiagueños fue el imponente desfile cívico militar, organizado a lo largo de la calle Irigoyen. Primero pasaron las tropas militares, navales, la aviación militar, el liceo militar de Córdoba, el regimiento 18 de Infantería, los trabajadores representados por la Central Obrera, la Escuela Sindical y la de Capacitación, los gremios de la provincia y de otras vecinas, la mujeres de la Cruz Roja, los boy scouts de Tucumán, atletas venidos desde Frías, los hacheros del monte santiagueño con sus sombreros, pañuelos al cuello, bombachas, alpargatas y sus hachas en bandolera. No faltaron las carrozas alegóricas, con el tradicional rancho santiagueño, la representación de la conquista y San Francisco Solano, entre otras, matizados con canciones y danzas santiagueñas.
Luego de la clausura de las celebraciones, Perón regresó a Buenos Aires desde la estación ferroviaria de La Banda, despedido por una multitud que lo aclamaba. A su juicio Santiago, fundadora de pueblos, gloriosa y humilde, era un estímulo y ejemplo para todos los argentinos.  Fecha y fundador de la ciudad quedaron sancionados por dictámenes y actos celebratorios. Sin embargo, los interrogantes subsisten y no debe considerarse agotadas las investigaciones sobre la materia.





[1] Historiadora, investigadora y docente de grado y posgrado de la UNSE, UCSE e UNLaR.

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